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Badiraguato y más | EL DEBATE

febrero 17, 2019
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TeresaGuerra

BADIRAGUATO. Desde hace 40 años no visitaba un presidente de la República a Badiraguato. El último en hacerlo fue José López Portillo, sin embargo, con el paso de los años se fue haciendo un mito -o realidad- el peso y poder del narcotráfico en esa comunidad. Algunos de los principales líderes de grupos de la droga son originarios de ese municipio; muchas historias y series mencionan a Badiraguato como la “cuna del narcotráfico”, y los últimos acontecimientos del caso del Chapo Guzmán, su detención, extradición, las historias de su vida vistas mundialmente y su reciente juicio han hecho que cientos de millones de personas hablen de Badiraguato como el lugar de origen del Cártel de Sinaloa. Es cierto, Badiraguato es mucho más que el narcotráfico, no obstante, por eso y más, adquirió relevancia la visita del presidente López Obrador a Badiraguato.

Las series sobre la vida del Chapo Guzmán se ha visto en muchos continentes, millones de extranjeros que nunca han visitado nuestro país no saben dónde queda Sinaloa, lo que sí saben es que de aquí es originario el Cártel de Sinaloa, y en particular saben de Badiraguato.

Por eso es trascendente que López Obrador haya podido visitar esa comunidad sin estar rodeado de policías, lo cuidaron discretamente, pero nada vistoso ni extraordinario, comparado con los dispositivos de anteriores presidentes. Es difícil que otro mandatario que no sea AMLO, por la popularidad y respaldo pleno que este goza, se atreviera (en el contexto de tensión en algunos grupos del crimen organizado) a ir directamente, sin mucha seguridad, a lo que se conoce como el “Triángulo Dorado”, ya  que se unen la sierra de Sinaloa, Chihuahua y Durango, donde, entre otros sembradíos, se han cultivado millones de toneladas de amapola y mariguana.

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Sobresaliente también es la calidez de trato de AMLO para con los habitantes de esas comunidades serranas, los compromisos del Gobierno federal en carreteras, universidad, becas a estudiantes, el impulso de cultivos y actividades forestales, entre otros; a lo cual la gente le respondió con la misma calidez y reafirmando su confianza.

Es un gran reto buscar cambiar la historia de la sierra de Sinaloa, durante décadas se anidó la narcocultura, y será complejo erradicar esas prácticas; los usos y costumbres, las actividades de siembra y comercio de estupefacientes. Veremos si López Obrador hace el milagro. ¿Será?

OTRO MILAGRO. Si erradicar la narcocultura en Sinaloa es complejo, más aún es erradicar la corrupción en el país; en México, desde la época colonial -o sea, hace más de 500 años- se fue anidando las prácticas de soborno, de simulación, de saqueo, y no será fácil ir eliminando esos males nacionales. Cierto es que la corrupción se multiplicó sobre la base de la impunidad y la complicidad en la clase gobernante, y que viene sobre todo de arriba, pero también es real que abajo, en la sociedad, hay segmentos y grupos que se han beneficiado de ella, que forman parte activa porque aumentan sus dividendos con esas prácticas corruptas. Así que será una ardua tarea, porque la corrupción existe en lo privado y en lo público, en lo grande y en lo pequeño, y no solo desde el Gobierno, sino desde la familia, el trabajo, escuela, los organismos ciudadanos, entre otros, se debe combatir la corrupción. ¿O no?

EMPRESARIOS CON AMLO. Como en la primera gira, AMLO se dio tiempo para convivir con empresarios. Tocó turno a Juan Manuel Ley, Javier Salido y Guillermo Aguirre.

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