un partido en debacle, aquel que nunca verían desquebrajarse

PRI - un partido en debacle, aquel que nunca verían desquebrajarse


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Los años más maravillosos del PRI, han quedado atrás, en un pasado donde el poderío parecía invencible y que ganaba Estados… y la presidencia.

PRI - un partido en debacle, aquel que nunca verían desquebrajarse

Por: Javier Lozano*

PRI: un partido en debacle

Regeneración, 14 de junio del 2019. El PRI vive un anacronismo que es resultado del descompuesto trabajo institucional y político que hicieron durante años.

No hace apenas mucho, que se celebraron elecciones en distintos Estados de la República, donde el PRI confirmo nuevamente que su era dominante: es prácticamente un hecho anecdotario.

Los años más maravillosos del PRI, han quedado atrás, en un pasado donde el poderío parecía invencible ante la aplanadora que ganaba Estados, distritos y era prácticamente imposible arrebatarle el poder del sistema en el ejecutivo federal.

La grieta que actualmente tiene sumido al revolucionario institucional, constituye un abanico extenso de concepciones implícitas en programas que acarrearon más incertidumbre en la sociedad, que beneficios.

Es claro que a los actores del PRI, les interesa poco los proyectos de reformar una verdadera democracia en el país; más bien, fueron seducidos por las prerrogativas que brinda el sistema político en nuestro territorio y los espacios de la función pública donde el PRI arrastra un enorme lastre de actos de corrupción, nepotismo y demagogia.

Sin una dirección, desgastado y desacreditados por las malas actuaciones, el PRI se perfila a renovar su estructura nacional.

Paradójicamente el PRI en su proceso de selección sigue cargando con esa loza llamada simulación, albazo, acarreo y mentira; según el padrón que recolecto el instituto nacional electoral (INE), su padrón era de 6 millones 605 mil 740, sin embargo, en consejo político nacional, resulto que solamente 1 millón 300 afiliados están adscritos a este instituto político.

Esto, deja al descubierto que las prácticas y mecanismos de selección siguen prevaleciendo como una práctica tradicional e implícita, sobre todo cuando se buscan posiciones y espacios; es claro que la búsqueda del liderazgo, se fundamenta en el control de la estructura, para definir candidaturas y recibir prerrogativas.

Estas irregularidades, han sido la piedra angular de un priismo que cuya patología, renace en la irreparable estrategia por generar condiciones mediante procesos abiertamente democráticos.

Siempre el dudoso método de elección, deja suspicacias entre la militancia y los principales grupos internos al partido.

De aquel aparato omnipotente, solo quedan recuerdos que han agotado, debilitado y desgastado a sus principales bases; ahora, se disputaran la pequeña estructura que significa en estos momentos el PRI a nivel nacional.

Pero el problema no termina ahí: actualmente tienen una crisis también financiera que les ha mermado la organización de sus procesos de restructuración; incluso, hipotecaran un inmueble para adquirir un préstamo que le permita operar el desarrollo de la elección que ya comienza con algunos candidatos.

Desde mi concepción, el nuevo dirigente nacional que sea electo, tendrá la enorme tarea y reto de recomponer una realidad que ha traído al país, incertidumbres

Los efectos que ha producido este debilitamiento político, radican en las múltiples acciones que ha concentrado el PRI, a lo largo de un presidencialismo donde se estancó un desarrollo democratizador en varios de los rubros que han sido el parteaguas y el descenso que concluyo en desastrosas derrotas, sobre todo la pasada elección, donde históricamente lanzaron un candidato ciudadano para reconocer el avance del cuasi pluralismo de sus órganos internos institucionales.

Los resultados ya los conocemos perfectamente.

Ni la vieja escuela de hacer política, ni los nuevos cuadros de tecnócratas que tomaron el control del partido, mantuvieron esa segunda oportunidad de gobernar que les dio a mayoría en el 2012, porque la podredumbre interna del partido, ha sido parte del catálogo propagandístico de una guerra mediática emprendida por algunos medios de comunicación, que no han magnificado los retrocesos que ha tenido el país, como consecuencia de sus políticas neoliberales.

Es insoslayable que el desarrollo que ha traído el país, se ha dado en un largo periodo de los gobiernos del PRI; si, pero ha crecido la pobreza, la desigualdad, la corrupción y los vicios antisociales de políticos que toman el poder por beneficio personal; eso por supuesto estanca el desarrollo sociocultural y educativo de una sociedad que ya merece un progreso a través de sus instituciones gubernamentales.

De aquella impresionante maquinaria priista, solo quedan 12 Estados gobernados por el PRI, 62 diputados federales, y 13 senadores; y para las elecciones intermedias del 2021 el ambiente no pinta bien para el tricolor, por la tendencia que ha tenido a la baja.

El PRI vivirá un verdadero cataclismo; si, durante años esa fuerza institucional, sindical y corporativista, ha ido diluyendo por el éxodo que han ido edificando otras corrientes de opinión.

El emporio político que construyo el PRI, solo queda la escasez que fue apremiando la ingobernabilidad y la nula democracia heredada por el viejo dinosaurio; aquel que nunca verían desquebrajarse; hoy se instalan como tercera fuerza política: algo histórico pero no irracional, ni atípico.

Es evidente que sigue el mismo PRI, aunque quieran reconstruir un nuevo rostro; los mismos vicios, prácticas, oratorias, discursos, acarreo, mapachería y el dedazo siguen predominando explícitamente bajo la consigna al llamado de unidad partidista; la realidad es que el PRI trae una inercia de debacle sumamente significativa.

SI el PRI no procesa un desarrollo abierto, trasparente y democrático en su elección, estarán prácticamente enfilando más derrotas electorales, que de por sí: ya son candidatos a perder más Estados.

Ese laberinto que ha construido el partido revolucionario institucional, incluyen miles de recuerdos que producen la irritación social; el desaseo político se traduce en un peyorativo desarrollo, producido por: el clientelismo, la corrupción, la ingobernabilidad, la inestabilidad económica, politica y social, pero sobre todo, en la herencia que se ha arraigado en las instituciones de los poderes del Estado.

Nos vemos pronto.

*Profesor de Nivel Superior desde hace 9 años. Originario de Morelia, Michoacán. Colaborador del seminario Presencia de Michoacan y los portales electrónicos Changonga.com y Metapolítica.

Si quieres informarte más, visita: Regeneración

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Ideas de Colosio deben servir para cerrarle las puertas al populismo: Ruiz Massieu

PRI - Ideas de Colosio deben servir para cerrarle las puertas al populismo: Ruiz Massieu

MAGDALENA DE KINO, Son.(proceso.com.mx).- La dirigente nacional del PRI, Claudia Ruiz Massieu, aprovechó el vigésimo quinto aniversario luctuoso de Luis Donaldo Colosio para denostar a los gobernantes emanados de otros partidos.

“Si en 1994 las ideas de Colosio sirvieron para abrir paso a la pluralidad democrática y al cambio con rumbo, 25 años después nos deben servir para cerrarle las puertas al populismo, al autoritarismo y a la improvisación”, señaló.

Mientras vemos cómo se ataca a los entes autónomos, a los gobiernos estatales y a los contrapesos civiles, añadió la presidenta del Comité Ejecutivo Nacional tricolor, Colosio recuerda que mucho de los “orígenes de nuestros males” se encuentran en una excesiva concentración del poder que dan lugar a “decisiones equivocadas”, al “monopolio de las iniciativas”, a los abusos y excesos,dijo Ruiz Massieu.

“Vemos cómo se oculta la construcción de clientelas bajo el disfraz de política social. Colosio nos recuerda que debe existir una nueva relación entre el ciudadano y el estado, donde es necesario reformar el poder para democratizarlo y acabar con cualquier vestigio de autoritarismo”, acusó.

Y luego se adjudicó el sentir mexicano para mencionar que se ve un gobierno “desarticulado y confundido” y que el legado colosista recuerda que en México no se quieren “aventuras políticas”, ni “saltos al vacío”, democracia pero sin dosis de “perversión y demagogia”.

Las palabras de Ruiz Masseiu cayeron a plomo al igual que los rayos solares en esta primavera sonorense cuando se cumple el primer cuarto de siglo del magnicidio aquel que enluteció a México.

Luego de la marcha fúnebre que partió a la mitad el pueblo de Colosio y la guardia de honor que se montó en el mausoleo de Luis Donaldo Colosio y su esposa Diana Laura Riojas, la gobernadora sonorense Claudia Artemiza Pavlovich Arellano recordó las palabras que le diría al otrora candidato presidencial cuando visitara la entidad, pero la fatalidad lo alcanzó un día antes de pisar su tierra natal, en el barrio popular de Lomas Taurinas, Tijuana, Baja California.

“Decía que queríamos oportunidades, que queríamos que el gobierno fuera más abierto, que atendiera las causas de los jóvenes, y de las mujeres jóvenes, que nos diera mayores oportunidades, que había mucha cerrazón por parte de la clase política, hay muchas cosas que recuerdo, en el discurso nunca hubo un momento de no digas esto o lo otro, siempre se me dijo que tendría la libertad de decir lo que quisiera”, rememoró.

Después, Pavlovich, comentó que en su calidad de abogada y gobernadora estaría de acuerdo en que se reabriera el caso Colosio.

“Soy abogada, yo sí estaría de acuerdo (en reabrir el caso), si la ley lo permite”, exaltó.

El exsecretario particular del político sonorense y actual secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, declaró que podría coadyuvar con las autoridades responsables de esclarecer el asesinato de Luis Donaldo Colosio, cuando así se solicite, pero personalmente no cree en la tesis del asesino solitario por lo que se debe profundizar en las investigaciones.

“En el contexto de la lucha por el poder presidencial tan feroz que se vivió en 1994, la mano armada es francamente irrelevante en el asesinato de Luis Donaldo”, afirmó el secretario Durazo.

La dirigente Nacional del PRI estuvo acompañada por la gobernadora sonorense, familiares de Luis Donaldo Colosio Murrieta; Arturo Zamora Jiménez, secretario general  del CEN del PRI; Ernesto de Lucas Hopkins, dirigente priista de Sonora; José Murat, dirigente nacional de la Fundación Colosio; y Guillermo Hopkins Gámez.





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