Crecimiento irrisorio del PIB. El talón de Aquiles de la economía mexicana

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De acuerdo con información de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), se espera que al cierre de 2017, la tasa de crecimiento de la economía mexicana sea del orden del 2.2, cifra parecida al promedio de aumento de la producción anual durante el periodo sexenal actual, que fue de 2.5 (INEGI, 2017), cuyo impacto ha sido poco favorable para la población, ya que aún persiste condiciones de desigualdad y pobreza (Coneval, 2017).
Cabe destacar que el crecimiento de la economía de un país es medido a partir de la evolución de su Producto Interno Bruto (PIB), por lo que resulta importante utilizar las siguientes líneas para definirlo, identificar sus valores absolutos y porcentuales, además de analizar los efectos que este genera cuando se ubica en una tendencia negativa o positiva.
De acuerdo con INEGI (2017), el PIB indica el valor de la producción de bienes y servicios de un país, durante un determinado periodo de tiempo, generalmente un año, para México se puede expresar en pesos o en dólares. Cuando decimos que el PIB crecerá 2.2 significa que la producción nacional aumentara dicha cantidad de un año a otro, es decir de 2016 a 2017 con un ciclo de referencia mensual, que podría ser de diciembre a diciembre. El término residente alude a que la producción en el territorio nacional es generada por mexicanos y extranjeros que habitan en el país, siendo estos últimos los que concentran una mayor cantidad de producción, a través del capital privado que invierten. Con lo anterior, México enfrenta tres problemas con relación al PIB: su economía crece irrisoriamente; es dependiente de lo que origina la Inversión Extranjera Directa (IED); y sus habitantes producen poco de lo que se crea en su propio espacio económico.
Por ejemplo, si comparamos el crecimiento del PIB en México y China en la etapa de apertura de los dos países desde 1980 a 2016 encontraremos que la economía del primero aumento su producción en 2.63% promedio anual (INEGI, 2017), mientras que la cifra para el país asiático osciló alrededor de 10% (Buro del Censo Chino). Al iniciar la década de 2010, las dos naciones han impulsado reformas estructurales para mejor la evolución sus economías, en el caso de México para crear condiciones de aumentar el PIB y de China para adaptarse a una nueva normalidad de sus tasas de crecimiento superior al 7% anual.
En valor de 2.2 significa que la producción de bienes y servicios aumentara como pronóstico de 20.92 a 21.4 billones de pesos de 2016 a 2017 (Banco Mundial e INEGI, 2016). ¿Es mucho o poco tal cantidad?. La cifra es cuatro veces superior al Presupuesto de Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2017, que fue de 4.89 billones de pesos (SCHP, 2017); es similar a la producción conjunta de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay; la mitad de lo generó la India o la onceava parte de lo producido por China (Banco Mundial, 2016)
En el 2000, la economía creció al 6.9, pero en 2009 tuvo un valor negativo de -4.70 (INEGI) ¿Qué expresan ambos datos? Cuando hay un PIB elevado significa una mayor inyección de dinero en el territorio, que se ve reflejada en la llegada de IED, el aumento de empresas y de empleos, por ende, la economía se fortalece con el aumento del consumo, de la proveeduría de servicios, así como en la mejora de salarios y de la calidad de vida de la población. La tendencia negativa produce el cierre de empresas, provocando altas tasas de desempleo y los efectos colaterales que este conlleva. Para México se ha convertido en una utopía el hecho de alcanzar tasas superiores al 5%. La desaceleración económica mundial y los efectos de la corrupción nacional han sido dos efectos que pudieran explicar en gran medida el raquítico crecimiento del PIB, lo que se ha convertido en el talón de Aquiles para la prosperidad del país.
En conclusión, tanto mexicanos como colimenses debemos promover que la población alcance un mayor nivel educativo y grado de escolaridad; que la producción que se genere sea por empresas creadas por mexicanos; que los congresos locales externen al nacional a que incremente el presupuesto para la generación de tecnología propia y a que aplique con fuerza la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción, con el objeto de que el destino de los recursos públicos se visualice en la propagación de mayores condiciones de producción en los territorios nacional, estatal y municipal; asegurar que se mantenga el superávit comercial con Estados Unidos y lograr que las remesas que envían los connacionales que viven en dicha nación, no solo sean para la reducción de la pobreza, sino también para invertirlo en actividades económicas rentables.

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