El Sueño Chino y OBOR: un futuro trazado para una sociedad prospera

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Datos de la Conferencia de Naciones Unidades para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD, 2018) destacan que China se ubicaba en 2016 como la tercera economía con la mayor recepción de Inversión Extranjera Directa (EID) en el mundo al captar 134 billones de dólares (bdd), solo por debajo de Estados Unidos de América y Gran Bretaña, quienes se situaron en primer y segundo lugar, respectivamente. Lo que se prevé, es que China aumente su presencia internacional en materia de IED, producto de la filosofía y de las estrategias de desarrollo, que actualmente implementa el gobierno para conseguir el Sueño Chino y asegurar su presencia global, con la puesta en marcha en 2013, del Proyecto de la Nueva Ruta de la Seda (NRS), a través de un concepto integral titulado “Un Cinturón, Un Camino” (One Belt One Road, conocido por sus siglas en inglés, como Iniciativa OBOR o BRI).

            En noviembre de 2017, se celebró el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista Chino (PCCh), evento en el que se analizó el desarrollo futuro del país (Hui, 2018), además de la clarificación de las prioridades, con el objeto de continuar alcanzando las metas, que se propusieron transitar en cinco etapas: 1.- Desde el inicio de la reforma hasta 1990, conocer las necesidades básicas de la gente; 2.- De 1991 a 2000, contar con personas, viviendo una vida decente; 3.- De 2001 a 2020, completar la edificación de una sociedad modestamente acomodada; 4.- De 2021 a 2035, asegurar la modernización del socialismo; y 5.- De 2036 a 2050, convertir a China en un gran país socialista, que sea prospero, fuerte, democrática y culturalmente avanzado y harmonioso (Yipu, 2017).

            Xi Jinping, Presidente de China ha llamado a la sociedad a construir el Sueño Chino, a través de una Nueva Era, en la que se conquisten los siguientes 14 puntos: asegurar el liderazgo del PCCh; comprometer un enfoque centrado en la persona; continuar con la profundidad de la reforma; adoptar una visión avanzada de desarrollo; observar que las personas recorran el país; asegurar que la gobernanza se base en la ley; sostener los valores socialistas centrales; mejorar los estándares de bienestar; generar la harmonía naturaleza-habitantes; perseguir un enfoque holístico de seguridad nacional; mantener un liderazgo absoluto del PCCh sobre las fuerzas armadas; sostener el principio de un país, dos sistemas; suscitar la reunificación nacional; y promover la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad (China Today, 2017).

            Por su parte, la Iniciativa OBOR tiene como propósito generar las condiciones de infraestructura de conectividad, transferir capacidad productiva de alta calidad y estimular la integración económica regional del Sureste de Asia (Hong, 2016). Con OBOR, el Gobierno de China explora ampliar su liderazgo económico-político en el ámbito internacional, representa la oportunidad, que buscaba para cristalizar su hegemonía como primera potencia y para consolidarse como el país industrial más grande del mundo (Xinyu, 2017). Con OBOR, China trasferirá recursos a más de 65 países, por donde se trazó la NRS, cruzando la Región Euroasiática, específicamente por tres rutas: El Sureste de Asia y Golfo Pérsico; el Mar Rojo; y las Costeras del Oeste del Océano Indico (Haiquan, 2017).

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            El soporte para lograr las metas de OBOR, ha sido la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII) en 2014, además del Fondo de la Nueva Ruta de la Seda, cuyo capital inicial fue de más US$40 bdd, con el objeto de apoyar a los países a mejorar la competitividad, así como los proyectos de cooperación industrial y financieros, mediante la canalización de recursos para infraestructura ferroviaria, carretera, portuaria y aeroportuaria (The Economist, 2013). De acuerdo con Sike (2018) “en los próximos cinco años, se espera que las importaciones alcancen US$8 trillones de dólares, la acumulación de capital extranjero oscilará en US$600 bdd y la IED alcanzará los US$750 bdd. Las empresas chinas construirán 56 zonas de cooperación económica en 20 países de la ruta, con un total de inversión de US$18.5 bdd”.

            En conclusión, China ha colocado sobre la mesa, el plan internacional más ambicioso desde la aplicación del Plan Mashall en los cincuenta. Lograr el Sueño Chino en una Nueva Era, a través de estrategias como OBOR para conseguir una población prospera y una economía socialista de mercado moderna, deberá conllevar al cumplimiento del principio de ganar-ganar. Por un lado, China reacomodará el exceso de sus reservas monetarias y sobreproducción regional, fortalecerá la internacionalización del Yuan y suavizará las disputas en el Mar del Sur: y por otro lado, fortalecerá, con financiamiento del BAII, la ampliación de infraestructura y conectividad, con el objeto de cerrar brechas de desarrollo en naciones ubicadas en la NRS. ¿Servirán estos propósitos para que China se convierta en la primera potencia económica mundial previo a la celebración del primer centenario como república popular en 2049?

Dr. José Manuel Orozco Plascencia

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Dr. José Manuel Orozco Plascencia
Coordinador del Doctorado en Relaciones Transpacíficas (DRT) y
Profesor-Investigador de la Facultad de Economía de la Universidad de Colima
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