En la era de los desollamientos

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“esta es la era de los Asesinos”. Arthur Rimbaud

 Carlos Ramiro Vargas

Los terribles sucesos delincuenciales acaecidos desde que inició el nuevo gobierno priísta de Ignacio Peralta, en 2016, no cesan en Colima, convirtiendo a la entidad entre las cinco con más crímenes en todo México, y al municipio de Tecomán, en el más peligroso de toda la Nación, 20 puntos arriba de Acapulco, Guerrero, y peor aún, no tienen parangón en nuestra historia Matria; pues de la serie de recientes  atrocidades que se están cometiendo en este pequeño territorio de no más de cinco mil, 500, km2, un alto porcentaje de éstas configuran verdaderos crímenes de lesa humanidad, sin que hasta ahora ninguna de nuestras autoridades civiles empezando por el frívolo gobernador, mejor conocido como Nacho Peralta, reconozcan en primer lugar, el estado de descomposición francamente hobbesiano en el que ha caído el tejido institucional y humano/social, colimote, es decir, un verdadero estado de guerra interior con cientos de asesinados al año, y en segundo, el carácter de auténticos y abominables crímenes de guerra, o de lesa humanidad, que desde finales de 2015 se están incrementando geométricamente. Haciendo retroceder a Colima a un estadio de barbarie cotidiana* nunca visto, que por sórdida, no significa que no sea menos real.

Hasta ahora, la Comisión de Derechos Humanos, de Colima, no ha sido capaz de registrar semejantes crímenes en toda su dimensión, mucho menos los inútiles 25 diputados locales o el mismo poder judicial estatal. Ya no se diga, la muy estatal Secretaria de Seguridad, que está permitiendo que en Colima y principalmente en diversos espacios sub/urbanos y rurales, los distintos grupos criminales dominantes se aprovechen del vacío de poder gubernamental, imponiendo su ley y su muy vernácula versión de “toques de queda”, que desde la tarde noche, imponen los grupos de sicarios a la población como está sucediendo en Cerro de Ortega, Tecomán, ante la ineficiencia absoluta de la ahora panista policía municipal.

Y para que mis estimadas/os lectoras/es, puedan contextuar lo que estoy afirmando, relataré un conjunto de hechos y circunstancias que nos han llevado a tan horrenda situación, cuando la principal promesa de campaña del ahora aspirante a dictador, Ignacio Peralta de Sánchez, durante su campaña electorera fue la de acabar desde su primer año de gobierno, con la violencia criminal que asola a los colimenses.

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Considerando que 2018 no empieza mejor, pues en los primeros siete días de este nuevo año mataron en Colima, a 22 personas, la cifra más alta comparándonos con las entidades más violentas de México, como Chihuahua, Guerrero, Baja California, Tamaulipas o Sinaloa.

Y con sólo 750 mil habitantes superamos en un 345 por ciento al promedio nacional, con una tasa de asesinatos dolosos de 83.1 por cada cien mil habitantes, cuando es de 18.70 el promedio nacional.

Esta situación es tan grave que con casi tres mil balaceados mortales en los dos primeros años de un gobernante que prometió acabar con la criminalidad en la entidad, en su primer año de “gobierno”, el pronóstico macabro es que este sexenio tan aplaudido por los pri/porros que aún dominan la mediocre y priízada a la fuerza, Universidad de Colima, o por los más ricos entre los ricos, así como por los mismos panistas vergonzantes colimotes, sus 25 diputados locales, federales y senadores, ya no se diga por los altos funcionarios de la obesa burocracia estatal, termine con no menos de seis mil ejecutados.

Lo peor de todo es que semejante des/gobernador impuesto por obscuros acuerdos entre el pri y el pan a nivel federal, en una elección pletórica de fraudes priístas, no asuma si I/rresponsabilidad y continúe sin reconocer el estado de guerra generalizado que padecen los 10 municipios colimenses, y todavía presuma a sus incondicionales los “avances” en materia de seguridad estatales.

No hay tal Reconocimiento Oficial, por lo cual, los crímenes de lesa humanidad seguirán al por mayor, en medio de atrocidades que ni siquiera se cometen en la guerra cruenta y total de Medio Oriente.

La población colimense por su parte, no tiene consciencia de esta muy grave situación, dado que la prensa colimota en su totalidad es espuria y está al servicio de la Mentira diaria, para edulcorar la violencia sin medida que sufrimos día con día.

La estúpida verbalización que no Racionalización que ha hecho el hoy, secretario general de gobierno, Arnoldo Ochoa González, viejo porro criminal hijo putativo del asesino de 1968, el ex presidente Luís Echeverría, de esta sórdida guerra, se reduce según él, a un enfrentamiento entre dos cárteles, el CJNG de Jalisco y el llamado del Pacífico o de Sinaloa.

Pero ello es falso. Puesto que por la relevancia del puerto de Manzanillo, la puerta de entrada de la mayoría de las mercaderías asiáticas que entran a México, incluida la efedrina proveniente de las triadas chinas e hindúes, nuestra ciudad portuaria sea de máximo interés para los más poderosos grupos de narcotraficantes mexicanos, e incluso sudamericanos, como el muy colombiano cártel del norte quien con Sandra Ávila Beltrán,-del grupo Beltrán Leyva-, ya liberada de la prisión, estuvo operando en el puerto decenas de toneladas de la más pura cocaína, al igual que Li Ye Gon, uno de los más altos jerarcas de las triadas de Shangai. O la LNFM de Michoacán, sucesora de los Caballeros Templarios que además, ya habían inundado al puerto de cientos de toneladas de fierro provenientes de las minas michoacanas, que ya controlaban secuestrándola a casi toda la economía michoacana, mafia terrible con la que los máximos priístas colimotes del 2009 al 2015 tuvieron tratos, dado que mandaban en el gobierno michoacano hasta hace cuatro años, y con quien también el máximo porro de la Universidad de Colima, y dizque ex gobernador por no decir tirano, Fernando Moreno Peña, tuvo tratos privilegiados en la pen/última elección a gobernador de Michoacán con Jesús Reyna, en ese entonces mandatario interino y hombre fuerte del Pri en la vecina entidad, cuando éste sujeto como se develó posteriormente recibía órdenes directas de la Tuta, líder de los no extintos Caballeros Templarios, motivo por el cuál debería de ser también penalmente investigado. Cosa muy difícil que acontezca debido a que la mafia universitaria desvió de las arcas de nuestra alma mater, millones y millones para asegurar la victoria fraudulenta de Nacho Peralta en la elección a gobernador.

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Además, puesto que parte de los acuerdos secretos que los gobiernos priístas hacen con las mafias asesinas, implican que, si en el sexenio anterior con Mario Anguiano como gobernador, el CJNG fue dominante en nuestra entidad, el otro grupo de bandidos priístas hoy hegemónico y con el mismo Nacho Peralta, gobernador, como aval, han hecho tratos con los sectores más duros del CS, del chapo Guzmán, para que este recupere la hegemonía perdida en Colima, motivo por el cual y sin dejar de lado a otros cárteles, como el de Ciudad Juárez y el de Colima, que tanta influencia tuvieron en personajes claves del gobierno anguianista, la guerra sucia que padecemos se ha incrementado a niveles inaceptables para un Estado que se precie de democrático.

En ese entorno sórdido, es que llega a Colima justo en 2016, iniciando este mal gobierno peraltista, un enviado especial del Mayo Zambada, -jefe máximo del cártel del Pacífico-, para retomar el control de Colima y del puerto de Manzanillo, llamado “Comandante Fierro”.

Quien operando desde Zapopan, Jalisco, y también aquí en el valle de Coima, dirigió las operaciones para/militares contra todos los grupos enemigos del CS, iniciando en el estado la Era de los Desollamientos, la era de los despellejados vivos de la cara al resto del cuerpo, mientras los ayudantes iban cercenando piernas, brazos, cabezas, y troncos corporales, de más de 300 individuos en menos de dos años, y más de mil ejecutados “enemigos”.

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Es decir, con este gobierno se inicia en Colima la era más obscura de nuestra vida pública, gracias al PRI y al PAN, gracias al PANAL, al PRD, al PVEM y al PT, cuyos dirigentes, diputados y alcaldes, no le aportan nada al pueblo de Colima, y menos a la hora de los enfrentamientos armados con sicarios del nivel del comandante Fierro, aprehendido hace cuatro meses en Zapopan, Jalisco, cuando en el 2015 ya había sido detenido y liberado en esa misma entidad.

De no haberlo parado, es probable que el CJNG hubiese perdido su hegemonía no absoluta en el mundo del crimen colimense, donde “altos” políticos de los partidos mencionados y sus mandos policiacos sean estatales o municipales, se revuelcan con los cárteles. ¿O ya se les olvidó cuando en el último gobierno de Nabor Ochoa en Manzanillo, fue detenido su director de policía porteño en reunión con los jefes locales del CJNG, negociando y revisando todo un arsenal que les había llegado desde los Estados Unidos?.

A todo esto,¿que le aporta a Colima, el farsante impostor en la materia, de Carlos Maldonado Orozco, titular de la supuesta Comisión Observadora sobre la violencia en el estado, quien no paraba de aplaudir todas las atrocidades cometidas por Mario Anguiano ex gonernador, e impuesto en ese cargo por la misma criminalidad estatal y mandos activos en la economía “legal”, estatal, provenientes del cártel de Colima

Todos los Derechos Reservados. CRVM.

Colima, Colima, México, a 9,01, 2018.

 

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