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Foro abierto para discutir los 100 días

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El Observatorio Ciudadano de Coyoacán abrirá este jueves 14 un foro para su debate, “lo más crítico y objetivo posible”, sobre los aciertos, las demoras, los errores, las dudas que el nuevo gobierno ha generado en la opinión social a lo largo de estos tres primeros meses. Dos de sus integrantes, el sociólogo Armando Bartra y el antropólogo Héctor Díaz Polanco, adelantan a este semanario algunos temas y percepciones.

CIUDAD DE MÉXICO (Proceso).- Intelectuales, analistas políticos, periodistas y artistas que integran el Observatorio Ciudadano de Coyoacán organizan el foro de análisis Balance de los 100 primeros días del gobierno de Andrés Manuel López Obrador sin ser un acto partidista, donde se abordarán temas que ha puesto el gobierno actual sobre la mesa y han causado polémica.

Se hablará desde la Guardia Nacional, la termoeléctrica de Huexca y el huachicoleo, en fin, áreas como la política, la social, la económica y la cultural. El periodista Guillermo Zamora, quien coordina el encuentro, específica a Proceso que se efectuará una exploración “lo más objetiva y crítica posible”.

Detalla que el Observatorio Ciudadano de Coyoacán, fundado en 2014, es un grupo amplio, “no todos son miembros del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), como Elena Poniatowska y Lorenzo Meyer, entre otros”.

El acto, con entrada libre, será en el Auditorio Ignacio López Traso, Centro Cultural San Ángel, ubicado en avenida Revolución y esquina Francisco I. Madero, San Ángel, este jueves 14 de marzo a las 18 horas. Participarán en la mesa los sociólogos Armando Bartra y Elvira Concheiro, el antropólogo Héctor Díaz Polanco, el politólogo Lorenzo Meyer y el historiador Enrique Semo. El moderador será Zamora, quien especifica que no podrá abordarse todo, pero sí lo más controversial. Precisa:

“Fueron más de 30 millones los que votaron, la mayoría lo hizo por la figura de López Obrador (su trayectoria, su proyecto de campaña) y, por otra parte, porque estaban hasta la coronilla de la situación que prevalecía en el país, provocada por los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN), etcétera. Dentro de todo esto ha habido inquietudes acerca de las decisiones que ha tomado el presidente, y deseamos abordar eso, que nos escuchen y, además, que puedan participar los asistentes”.

El antropólogo, sociólogo, historiador y ensayista Héctor Díaz Polanco enfatiza en entrevista que los 100 días han sido un proceso muy vertiginoso:

“Apenas da descanso a la gente, con fenómenos tan extraordinarios como el de las conferencias mañaneras diarias, que mantienen en vilo al país, con lo que se ha producido un fenómeno francamente sorprendente por la capacidad que esto implica para Andrés Manuel de incidir en la agenda diaria y trazar el rumbo de las cosas. Al mismo tiempo dar la impresión, puesto que diario presenta una propuesta de cambio, de que el país está en transformación permanente.

“Pero hay lo que yo diría grietas, problemas que empiezan a abrirse, y que si no se atienden pueden complicar, por ejemplo, el asunto de la relación con los pueblos indígenas. La cuestión de sus derechos, que no se puede descuidar, porque es un asunto fundamental para la izquierda y es un sector que posee mucha legitimidad política, y si esto se descuida se puede convertir en algún problema.”

Sigue el miembro de Morena y autor de La rebelión zapatista y la autonomía:

“Luego, en algunas esferas de la actividad gubernamental, diría que podemos observar turbulencias. Eso se ve con bastante claridad y preocupación en el campo de la esfera cultural y en otras vinculadas a la producción, sobre todo en el campo. Deben irse cerrando esas brechas, esas grietas y por supuesto están sobre la mesa.”

En cuanto a la relación con los pueblos indígenas, resalta la oposición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional a los proyectos del presidente López Obrador, como el Tren Maya y la Guardia Nacional.

Armando Bartra, con estudios de filosofía por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, primero manifiesta a esta reportera:

“¡Claro!, es una avalancha de cambios. Y tratando de ponderar qué tanto esto es novedoso me puse a revisar los primeros 100 días del general Lázaro Cárdenas, proverbialmente el mejor gobierno que ha tenido este país en toda su historia, y López Obrador le gana de calle en número de iniciativas.

“Es decir, en los primeros 100 días de Cárdenas hay una serie de señales claras de confrontación con las trasnacionales petroleras, hay una disminución radical de los gastos de gobierno, decide no irse a vivir al Castillo de Chapultepec, señala una serie de cuestiones sobre educación laica… son unas cuantas transformaciones en sus 100 días. En el caso de López Obrador son 40 o 50. Hay una velocidad pasmosa, inesperada, no tiene comparación con ningún otro periodo de nuestra historia.”

Visión integral a las políticas

Enfatiza el creador del volumen Dos miradas a la crisis de la modernidad:

“El mayor conflicto que veo es la integralidad de los cambios. Me queda claro que forman parte de un proyecto de Andrés Manuel, de Morena, del grupo de personas con quienes él ha trabajado en sus dos y ahora tres intentos de llegar a la Presidencia de la República. Pero en esta rapidísima sucesión de iniciativas no siempre queda claro el lugar que posee cada una de ellas en el conjunto. Y no siempre queda claro que los responsables específicos de cada una de estas iniciativas en el tema de cultura, el medio ambiente, el campo, el bienestar social, etcétera, estén realmente jugando con el conjunto.

“Los gobiernos anteriores, todos ellos, no sólo neoliberales, no sólo autoritarios, han sido incapaces de darle una visión integral a sus políticas. Creo que esto es lo que vamos a necesitar. No se trata de realizar muchos cambios, sino de que éstos tengan un sentido unitario, un sentido integral.”

Para el autor de Campesindios. Aproximaciones a los campesinos de un continente colonizado, sí existe una serie de reivindicaciones de los pueblos originarios que son reconocidas por este gobierno. Agrega:

“Y al mismo tiempo el EZLN y una parte de estos pueblos originarios, a partir del Congreso Nacional Indígena, manifiestan que este gobierno es el peor de todos, que se eligió al candidato más neoliberal de todos y que esto es una guerra del gobierno contra los pueblos originarios. Hace 12 años, el EZLN dijo que López Obrador era un peligro para México. Y bueno, ahora, como ya es presidente de México, ni modo que se desdiga. Eso afecta al país, no al gobierno de López Obrador, porque genera conflicto con grupos sociales que no tendrían por qué estar confrontados, aunque si polemizando, como el caso de Huexca”.

La charla es en la librería Gandhi, y Díaz Polanco interviene:

“Hasta el momento el gobierno ha podido darle un tratamiento adecuado, admisible. Se trata de evitar por todos los medios entrar en confrontación con este sector, el gobierno no debe por ningún motivo caer, porque se trata de un sector, como lo sintetizó Armando, con una gran carga de legitimidad política histórica para la izquierda, que somos nosotros.

“Por otro lado, creo que se ha cometido un error hasta el momento por parte del gobierno, en el sentido de no hacer explícito que se respetarán los derechos de los pueblos indígenas, incluyendo la consulta, en caso de que tengan los pueblos algo que objetar a la obra de que se trate­ o a la acción de gobierno de que se trate. Lo otro es hacer explícito que en todos los casos se harán los estudios de impacto ambiental para la protección del medio ambiente. No poner el énfasis suficiente en esto me parece que es un error. Si no, nos mete en problemas y se crean una serie de especulaciones.”

Bartra destaca:

“Yo he sido opositor sistemático de los megaproyectos, a mucha honra. Como dice Héctor, de lo que se trata es de no dejar duda alguna de que se van a respetar los derechos de los pueblos originarios y los derechos de la naturaleza, si es que los queremos expresar así en términos de cuidados ambientales.

“Pareciera que los pueblos originarios y los pueblos campesinos en su conjunto están siendo avasallados por los megaproyectos, por las mineras, por las carreteras, por los ductos, por las presas. No es verdad. Los pueblos originarios están siendo avasallados porque a las juventudes campesinas e indígenas se les quitó la esperanza en el futuro desde hace décadas. Los gobiernos neoliberales, treinta y tantos años ya, desfundaron al campo mexicano. Empezaron a arruinar a los campesinos y las nuevas generaciones empezaron a emigrar primero a Estados Unidos, lo sabemos: eran medio millón al año los que se iban a esa nación. Ahora ya no porque ahí no hay empleo. Esta crisis de la economía campesina y esta crisis de vitalidad de las comunidades agrarias las hace frágiles, y ahora viene el golpe de muerte, el golpe final: las ofertas de las mineras, de los proyectos urbanísticos o turísticos, que quieren ocupar esos territorios.”

–Es decir, ¿previamente se debilitó el tejido social?

–Sí, y no se trata de parar a la minera, la hidroeléctrica, la carretera en sí mismas, se trata de recuperar la vitalidad de las organizaciones campesinas y de las comunidades campesinas, y de darle a los jóvenes un sentido de futuro. De que vale la pena seguir siendo campesinos.

En cuanto a la iniciativa de la ley educativa de López Obrador, Bartra y Díaz Polanco coinciden en que es el cumplimiento de una promesa. El primero enaltece:

“En el caso de la abolición de la reforma educativa de Peña Nieto, no es algo que se le ocurrió a AMLO, lo prometió y ahora lo está cumpliendo. Es una larga batalla y muy intensa por parte de los maestros, por parte de una serie de expertos en temas educativos y de otros sectores de la oposición, de la crítica que consideraba que esa reforma era puramente punitiva y no educativa, que no garantizaba para nada ni los derechos de los maestros ni tampoco los de los estudiantes ni los de las familias. Es una batalla que ganaron los maestros.

“Andrés Manuel se comprometió con esta batalla porque ahí ya estaba. Él no convocó a los maestros a luchar contra la reforma educativa. Los maestros lo convocaron a él a comprometerse con abolir una reforma que no le servía al país. Ahora lo está cumpliendo. Los maestros estaban acostumbrados a luchar en contra del gobierno que quería imponer a toda costa la reforma educativa. No estoy tan seguro de que entiendan que las nuevas reglas del juego significan ahora ser constructivos, porque se trata de construir una nueva reforma educativa. Los profesores que no son de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y los especialistas tendrán que ser tomados en cuenta.”

En cuanto al sector cultura, Díaz Polanco manifiesta que “es muy complejo y no quisiera que nos precipitemos”. Justifica:

“Hay que darle a la dirección que conduce el proceso el beneficio de la duda porque ahí sí es casi todo novedad; mal o bien, en otros campos hay experiencias previas, hay mayor claridad sobre de lo que se trata o por dónde hay que ir. Pero en el tema cultural estamos caminando a un sendero luminoso, pero bastante desconocido. Creo que hay que hacer muchos ajustes. Hay que mejorar la relación con los creadores y con los llamados consumidores de los bienes culturales en relación con la protección del patrimonio cultural del país.”

Bartra se manifiesta preocupado por los que no cuentan con un contrato en esta esfera cultural:

“¡Es terrible!, y no sé cómo se va a resolver porque son dramas humanos, dramas de personas que uno conoce. El despido de aquellos que no tenían contrato, son miles. Diría decenas de miles, si no es que cientos de miles. La burocracia del país creció de manera peculiar, no con contratos, sino con este tipo de formas precarias de contratación. Gente que gana poco, que no cuenta con derechos, no tiene seguro, que contratan cada tres meses o cada año, y es la que hace el trabajo, porque para eso está la sindicalizada, para no trabajar. Las personas que no poseen la planta, que no están en el sindicato, son a las que están despidiendo.

“¿Cómo discriminas?, no puedes correr a los del sindicato. Te metes en un lío espantoso, ¿cómo discriminas a aquellos del 3000 qué sí están laborando y son los que realizan las cosas? Y conozco a muchos y muchas que están en esa calidad. Deben ser respetados, contratados y garantizados de estabilidad, y los del sindicato deben ser obligados a trabajar. Es una tragedia que heredamos.

“Antes, un funcionario llegaba a un determinado espacio y lo que hacía era contratar a su gente. Convocaba a sus allegados, a sus colaboradores, para con ellos sacar adelante el trabajo, no se apoyaban en los que ya estaban ahí, y esto creó una burocracia absolutamente artificial, sin planta, sin derechos plenos, sólo atenida a que el jefe la quisiera tener ahí. Y por otro lado existe una burocracia sindicalizada que simplemente defiende el derecho de no trabajar. Están pagando justos por pecadores, están sufriendo aquellos que poseían un empleo muy precario.” 





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