La cruda realidad de los refugiados sirios al escapar de la guerra civil

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Redacción GM

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Cumplidos ochos años de la guerra civil siria, pareciera que el fin del conflicto se encuentra todavía muy lejano. Y son los civiles que quedan en medio, los más afectados por la crisis.

Desde que la guerra comenzó el 15 de marzo de 2011, Siria se vio envuelta en una espiral de retraso de varias décadas, con daños irreparables en el corto plazo en la infraestructura más importante para la vida y desarrollo de cualquier nación, como hospitales, escuelas, sistemas de agua y saneamientos y servicios públicos en general.

Por otra parte, el conflicto generó un cambio vertiginoso en la vida de los ciudadanos sirios, quienes han sufrido la separación del núcleo familiar, causada por las víctimas que han caído en medio de los enfrentamientos y el desplazamiento que ha convertido a los sobrevivientes en refugiados.

Actualmente, más de 12 millones de sirios requieren asistencia humanitaria, donde 6,2 millones se encuentran desplazados en la nación y otros 6,7 millones están en calidad de refugiados en países vecinos como Turquía. Lo más grave de la situación es que la mitad de las personas afectadas son niños.

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Decenas de refugiados sirios, entre ellos muchos niños, cargan con sus pertenencias hacia la frontera iraquí en un paso cercano a la ciudad de Sahela, a las afueras de Dahouk, en el Kurdistán iraquí. Foto: ACNUR/S. Baldwin.

A 8 años de la guerra la tensión es mayor

Las recientes batallas en territorio sirio entre el ejército nacional y los insurgentes han escalado alto, con una ofensiva en la que permanecen 3 millones de sirios y que acumula 2.500 muertos, 300.000 desplazados y destrucción de viviendas, lugares históricos y mercados, según informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos.

Solo los bombardeos rusos y del gobierno han cobrado la vida de 570 civiles. Por su parte, los bombardeos insurgentes han saldado 45 muertos.

Escapar de la guerra también trae sus desafíos

Ante una situación de conflicto tan grave, la opción de muchos sirios se resume en escapar. Pero convertirse en refugiado significa asumir otros retos.

Los refugiados sirios se han repartido por buena parte de Europa, pero la mayoría se encuentra en Turquía.

Siendo este país el mayor receptor de este fenómeno, se hace mucho más difícil para los sirios conseguir un empleo que les permita tener una vida digna, viéndose obligados a trabajar la agricultura, una de las ocupaciones que no requiere permisos o un estatus legal dentro del país.

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Un sirio herido llega a la frontera con Jordania. Foto: ACNUR / O.Laban-Mattei

Siendo Turquía uno de los mayores productores de avellanas del mundo, al menos 20.000 refugiados sirios han llenado estos campos de cultivo, desempeñando tareas pesadas en jornadas de 12 horas diarias sin días libres y con una paga de 10 dólares diarios.

Sin duda, estamos hablando de casos de explotación laboral en la que los sirios arriesgan su vida en condiciones muy precarias.

Los refugiados sirios necesitan ayuda

Las personas que escapan del conflicto dejando su hogar atrás requieren apoyo, incluso aquellos que encuentran en los trabajos pesados y mal remunerados la única vía para subsistir.

Todos ellos necesitan asegurarse de las condiciones mínimas básicas para llevar sus vidas y las de sus familias adelante, tales como atención médica, alimentos, ropa, artículos de higiene personal y del hogar, vivienda, agua potable y electricidad.

Además de cubrir sus necesidades básicas, los adultos requieren oportunidades de empleo digno y los niños necesitan la protección de un ambiente seguro, así como poder ir a la escuela.

Los desplazados sirios esperan tu ayuda. ¿De qué manera puedes contribuir? Además de aprender y generar consciencia sobre la crisis que ha dejado el conflicto en Siria, una buena forma de colaborar es a través de donaciones a organizaciones sin fines de lucro que apoyen esta causa.

Una excelente alternativa es colaborar a través de ACNUR, una ONG creada tras la II Guerra Mundial que ya tiene 67 años como agencia operativa en 130 países.

ACNUR trabaja con especial énfasis en la crisis de los refugiados sirios, convirtiendo los donativos en agua potable, comida, atención sanitaria, educación y servicios básicos para cientos de miles de desplazados.





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Memoria de Hiroshima y Nagasaki ante un inquietante panorama nuclear

La memoria de Hiroshima y Nagasaki ante un inquietante panorama nuclear - Memoria de Hiroshima y Nagasaki ante un inquietante panorama nuclear


The Conversation

La memoria de Hiroshima y Nagasaki ante un inquietante panorama nuclear 696x538 - Memoria de Hiroshima y Nagasaki ante un inquietante panorama nuclear
Hongo nuclear provocado por la bomba lanzada en Nagasaki (Japón).

El 9 de agosto de 1945, EE. UU. lanzó una bomba nuclear sobre Nagasaki, tres días antes ya había lanzado otra sobre Hiroshima. Ambas tuvieron consecuencias terribles: murieron miles de personas de forma inmediata y los efectos de la radioactividad perviven hasta hoy.

En la actualidad, hay nueve estados armados nuclearmente: EE. UU., Rusia, Reino Unido, Francia, China, Pakistán, India, Israel y Corea del Norte. Según el SIPRI, acumulan más de 14 000 armas nucleares. EE. UU. y Rusia acaparan más del 90 %. Unas 2 000 están en máxima alerta, preparadas para ser lanzadas inmediatamente.

Por si fuera poco, estos estados están modernizando sus arsenales. Destaca el astronómico presupuesto del programa norteamericano (con una duración de 30 años) que incluye la sustitución de submarinos, bombarderos, misiles y cabezas nucleares.

Nubes de hongo de humo sobre las ciudades de Iroshima izquierda y Nagashaki derecha - Memoria de Hiroshima y Nagasaki ante un inquietante panorama nuclear
Nubes de hongo de humo sobre las ciudades de Iroshima (izquierda) y Nagashaki (derecha). George R. Caron/Charles Levy/Wikimedia Commons

¿Cuánto dinero invierten en armas?

La Oficina Presupuestaria del Congreso de Estados Unidos estimó (en enero de 2019) un coste, para la década 2019–2028, de 494 000 millones de dólares. Esto representa un coste total para los 30 años de cerca de 1,5 millones de dólares.

Este programa ha suscitado críticas incluso dentro de la Administración por su enorme gasto. William J. Perry, secretario de Defensa entre 1994-1997, lo criticó públicamente por considerarlo innecesario, sobredimensionado y caro. Llegó a afirmar que los misiles balísticos intercontinentales (ICBM) no son necesarios para la defensa de los Estados Unidos.

El presupuesto ruso es sustancialmente menor. Sirva de referencia que el coste de todo el armamento (convencional y nuclear) de Rusia (en la década 2018-2027) alcanzará los 283 000 millones de euros.

Un riesgo evidente

La mera existencia de las armas nucleares ya conlleva peligros reales. Sabemos que ha habido un elevado número de accidentes (algunos de ellos muy graves) con causas muy diversas: meteorológicas, errores técnicos, errores humanos, etc.

Por otro lado, se han producido también fallos en la detección de supuestos ataques que casi han desencadenado contraataques con armas nucleares. Más datos significativos: en el periodo 1975-1990, el Pentágono apartó a decenas de miles de militares de tareas de custodia de armas nucleares debido al abuso de drogas y alcohol.

La detonación de menos del 1 % del arsenal nuclear mundial provocaría un cambio sustancial del clima del planeta que disminuiría la producción agrícola global y pondría en riesgo alimentario a 2 000 millones de personas.

Test de Ivy Mike la primera bomba termonuclear de fusión nuclear 1952 - Memoria de Hiroshima y Nagasaki ante un inquietante panorama nuclear
Test de Ivy Mike, la primera bomba termonuclear de fusión nuclear (1952). Wikimedia Commons

Política nuclear norteamericana

En febrero de 2018, la Administración Trump publicó su Nuclear Posture Review (NPR), definitoria de su política nuclear. El documento recoge las siguientes previsiones y medidas:

  • Anuncia la ampliación de los escenarios de uso de armas nucleares.
  • No descarta su utilización como reacción a ataques significativos no nucleares.
  • Afirma que no está justificada una política de “no primer uso” de armamento nuclear.
  • Prevé la fabricación de bombas nucleares de baja potencia y, por tanto, con mayor posibilidad de ser utilizadas.

La NPR hace referencia a aquellos países que, supuestamente, representan una amenaza: Irán y Corea del Norte. Pero ¿son verdaderamente amenazas para una potencia nuclear como EE. UU.?

En julio de 2015, el llamado grupo P5+1 firmó un acuerdo con Irán que restringía el programa iraní de enriquecimiento de uranio. Desde entonces, la comisión del P5+1 ha asegurado que Irán ha cumplido escrupulosamente el acuerdo.

Aun así, Donald Trump ha intentado boicotear el acuerdo. Incluso presionó para que otros estados cancelasen sus negocios con Irán, a pesar de que el acuerdo prohíbe cualquier acción que obstaculice la normalización de relaciones económicas. En mayo de 2018, Trump ya anunció la retirada de EEUU del acuerdo.

Los medios de comunicación han sobredimensionado la capacidad nuclear de Corea del Norte. Los expertos estiman que el país ha producido material fisible necesario para 30-60 bombas. De ellas, entre 10 y 20 ya estarían montadas.

Relevante también es el hecho de que Corea, por un lado, no parece disponer de la tecnología para miniaturizar las cabezas nucleares e inserirlas en los misiles y, por otro lado, no es probable que tenga vehículos adecuados para la reentrada de una cabeza nuclear en la atmósfera. Estos dos puntos reducen notablemente su capacidad nuclear real.

Obstáculos a la prohibición de armas nucleares

En julio de 2017, la Asamblea General de la ONU aprobó el Tratado para la Prohibición de las Armas Nucleares. Ratificado hoy por 24 estados, entrará en vigor cuando lo hayan ratificado 50. Los estados nuclearmente armados y los miembros de la OTAN ni siquiera estuvieron presentes en las negociaciones previas. Las potencias nucleares rechazan el Tratado.

Este aniversario de los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki coincide con la retirada oficial (1 agosto) de EE. UU. del Tratado INF (siglas de Intermediate-Range Nuclear Forces).

Mijaíl Gorbachov izquierda y Ronald Reagan derecha firmando el Tratado INF - Memoria de Hiroshima y Nagasaki ante un inquietante panorama nuclear
Mijaíl Gorbachov (izquierda) y Ronald Reagan (derecha) firmando el Tratado INF. The Ronald Reagan Library/Wikimedia Commons

Entre 1977 y 1987, Europa fue el escenario de la tensión entre EE. UU. y la URSS a raíz del despliegue de misiles con cabezas nucleares de ambas potencias. Finalmente, los dos estados firmaron el Tratado INF, que supuso la eliminación de misiles de corto y medio alcance.

Durante los últimos años, EE. UU. y Rusia se han acusado mutuamente de incumplir este Tratado. La Administración Trump optó por retirarse del Tratado unilateralmente, lo que ha provocado que Rusia anunciase posteriormente su desvinculación. No ha habido voluntad por parte de ninguno de los países de renegociar el Tratado. Ahora, ambos pueden desarrollar (y desplegar en Europa) misiles de corto y medio alcance.

En busca de la supremacía nuclear

Parece que el objetivo de EE. UU. sea desligarse de compromisos de desarme que le impidan alcanzar la supremacía nuclear. Una estrategia coherente con su retirada del Tratado ABM de limitación de sistemas de defensa antimisiles en 2002. Ello le permitió implementar un escudo antimisiles, que motivó lógicas protestas de Rusia.

Tras estas decisiones siempre encontramos a John Bolton, actual asesor de Seguridad Nacional y defensor de no restringir la soberanía norteamericana con acuerdos. Fue también el principal impulsor de la retirada del acuerdo con Irán.

Actualmente, el único tratado vigente entre EE. UU. y Rusia de limitación de armamento nuclear es el START que vence en 2021. Es probable que Trump decida no prorrogarlo. En ese caso, no existirá ningún tratado bilateral de limitación nuclear. Tal contexto podría provocar mayor tensión internacional, mayor riesgo de confrontación nuclear y una nueva carrera armamentística nuclear.

El actual panorama nuclear es, pues, preocupante. Es necesaria una intensa acción política para revertir la situación. Una opinión pública mayoritaria a favor de la firma del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares ayudaría en este sentido.


Este artículo se ha redactado conjuntamente con Teresa de Fortuny, investigadora del Centre Delàs d’Estudis per la Pau.


Xavier Bohigas i Janoher, Profesor Titular de Física, Universitat Politècnica de Catalunya – BarcelonaTech

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.count - Memoria de Hiroshima y Nagasaki ante un inquietante panorama nuclear





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