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La fórmula para que la oposición regrese al poder en México

febrero 28, 2021
Asistieron 153 mil asegura Fr 1203501 - La fórmula para que la oposición regrese al poder en México


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Asistieron 153 mil asegura Fr 1203501 - La fórmula para que la oposición regrese al poder en México

Desafortunadamente no puede ser de otra manera, pero si para este tiempo, a 20 años de haber iniciado el siglo XXI, no te has dado cuenta de que hay una clase de poder –corporativa- que hará todo lo necesario para proteger sus bienes y su estatus social, vives en otro mundo. Y eso termina truncando esfuerzos legítimos de quienes luchan por sociedades más equitativas. De igual forma, no darte cuenta de ello te afecta a ti mismo.

En cualquier país de Latinoamérica que se dice ser una democracia, cada 4, 5, o 6 años hay elecciones ‘libres’ para presidente. Pero no importa quién gane, nada cambia. Pese al cambio de partidos en el poder, la situación es la misma. O peor para la mayoría de la gente: muy pocos viven como reyes, la clase media alta disfruta de los beneficios de ese sistema, la clase media es reducida a ciertas carencias y disfruta de ciertas migajas. Pero la mayoría de la población vive en la pobreza y un alto porcentaje en pobreza extrema.

A veces, la situación social de ese país llega a extremos insostenibles de desigualdad, represión, pobreza o todo eso junto. De vez en cuando, se logra un cambio luego de repetidos intentos y repetidos fracasos. Se elige a un político que puede tener las mejores intenciones del mundo. Pero el aparato corporativo que ha administrado la nación por décadas –en la mayoría de los casos con el apoyo de Estados Unidos- lo tiene todo controlado para que las políticas de ese nuevo líder no trabajen. O para que tengan poco impacto. De esa forma la oposición pueda garantizar su regreso en las siguientes elecciones.

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Esa técnica es muy utilizada aquí mismo, en Estados Unidos, aunque su situación es diferente por su poder económico. EE.UU. es la primer potencia económica y nada se le compara, pero aquí también hay pobreza, pobreza extrema y una clase media que va perdiendo privilegios con cada década que pasa.

Es por eso que personajes como Trump pudieron llegar al poder, porque lograron explotar el hartazgo de la clase media que veía cómo las corporaciones se hacían más ricas, los empleos desaparecían y su estatus económico se debilitaba. Todo ante la alternancia de ambos partidos, sin que nadie jamás ofreciera un cambio real.

En este país el partido Republicano juega el papel proteccionista de la clase corporativa y no lo disimula. Cada vez que llega a la Casa Blanca su objetivo se dedica de inmediato a ayudar a quienes más tienen, recortarles impuestos y eliminar regulaciones que afecten sus empresas. Con la misma celeridad y con ferocidad, recortan presupuestos a programas sociales en nombre del “balance” presupuestario. Actúan con un mensaje torcido e implausible, afirmando que sus medidas ayudarán a las masas. Tarde o temprano. No sucede.

Pero cuando son expulsados de Washington, su objetivo es bloquearlo todo. Si, no importa si hay programas que ayuden a la clase media, las minorías o a los pobres. Para ellos siempre será socialismo, calificativo con el que elección tras elección siempre asustan al pueblo. Así le pasó a Obama con el Tea Party.

Lo mismo pasa hoy con el estímulo económico, en plena pandemia: a más de un mes de la llegada de los demócratas al poder, recién se logró que la Cámara de Representantes apruebe el paquete, después de una ardua lucha.

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En el plano internacional, no hay gran diferencia entre demócratas y republicanos. Ambos apoyan a las corporaciones nacionales que lucran en el extranjero. Harán lo imposible para que ningún gobierno latinoamericano se interponga a su libre accionar.

En México llegó Andrés Manuel López Obrador en 2018 apoyado por la mayoría convencida de que se avecinaba finalmente el cambio. Pero ahora tiene a la oposición y a los dueños de los principales medios de comunicación haciendo el papel de los republicanos en Estados Unidos.  Ellos saben que si logran convencer a un pequeño grupo de obradoristas que su caudillo es igual de corrupto que cualquier político, la tendrán fácil en el 2024, en las próximas elecciones presidenciales.

Otra desventaja para el pueblo de México, es que la oposición ha sido cómplice del saqueo, abuso y corrupción con la que se han beneficiado enormemente el corporativo nacional y el extranjero por décadas. En este momento estas corporaciones  tienen de su lado al Partido Demócrata de Estados Unidos.

Los demócratas apoyan al corporativo extranjero. Con los expresidentes mexicanos Calderón y Peña Nieto han hecho numerosos negocios muy jugosos, como fue el caso de la Reforma Energética.

Es aquí donde la población que desconoce cómo trabaja esa clase en el poder – la corporativa – juega un papel importante. Esa población podría acabar votando por ese sistema que ha plagado de corrupción a México por más de 78 años con el PRI y 12 con el PAN.

Solo basta hacer creer a la gente que Obrador es un político como todos, igual de corrupto y evitar que sus programas funcionen.

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Malcolm X, el líder de los derechos civiles en Estados Unidos decía que: ‘Si no estás prevenido ante los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido’.

Creo que lo mismo podría pasar en México si la gente no despierta. O si sigue con la memoria extraviada. O si no tiene presente que la clase en el poder hará todo lo posible por mantenerse ahí, arriba, llena de privilegios que le permitan controlar a las masas.

Agustín Durán es editor de Metro del periódico La Opinión y ha vivido en Los Ángeles desde 1992.



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