Radiografía Política De: Aquiles Cruz Ramales ¨*.- Síndrome de Guelaguetza, costo 7 millones.

aquiles corbata

Como ya me está persiguiendo ese alemán cuyo nombre he olvidado, me pasa que a veces me confundo y creo estar viviendo algo que no es lo que creo sino otra cosa. Me ocurrió en mi escritorio la mañana del 30 de julio pasado, cuando como lo hago rutinariamente, revisaba los diarios con mi expresso recién hecho al costado.

 

En uno de esos periódicos leí algo y lo volví a leer, algo pasaba. Recordé los consejos de mi neurólogo para manejar el Alzheimer: relajarse y hacer el esfuerzo por conectar las cosas del entorno hasta darles su dimensión real, y evaporar la fantasía. Empecé reconociendo que no podía estar leyendo Las mentiras de un tabloide entreguista y que prohibía a sus reporteros y columnistas mencionar a los “intocables”  por la sencilla razón de que estos son tabloides y en cambio dicho medio tiene formato copiado de una revista del pentecostés. Muy bien. Pero sobrevivía eso en lo que estaba posando mi vista que tercamente me confundía, ese algo muy asintónico no solo atribuible a los conectores de mi cerebro.

 

Se trataba de un editorial escrito por quien sabe quién, ya que narraba una fiesta de Guelaguetza que yo no vi, y no porque me no pudiera pagar el boleto ya que hasta el palco destinado a los “miserables” ¡GRATIS PUES! Lo vendieron los organizadores, no hubo fiesta para el pueblo, solo invitados pipiris nais y los que gastaron su lana para ver unos bailables nada originales, que hasta cumbias y salsa le pusieron , en una de esas hasta nos endilgan un rock.

 

Muchos que no rebasan los 25 años, podrían equivocarse pero no los que acudíamos con mama y papa y apartábamos nuestros lugares desde las cinco de la mañana ahora si están provocando el  “El síndrome de Guelaguetza”, dedicado de comienzo a fin a denostar a la verdadera presencia del folklor y no porque los que estuvieron no fueran de Oaxaca, sino porque la originalidad podría agrandarse hasta unas horas más pero que todos participen, no que hirieron susceptibilidades.

 

Sin dar un solo argumento que evidencie una discrepancia o un desentendimiento. Era una retahíla de ironías de baja estofa y de insultos mal barajados, todo eso provocaron y aunque hubo sonrisas, no eran naturales…eran de burla. Del que traigo un par de perlas de bailables, aparte del punto de partida en el que se sostiene categóricamente que la gestión del comité de originalidad –como dicen en Tapana—“no sirve para nada.” es “la más patética que ha padecido nuestra ciudad”, sin dotarnos de un solo porqué. Ahí van: la “fiesta de los oaxaqueños” costo mas de siete millones huff lo bueno es que ingresaron 700 dice el boletín.

 

“Nada es su culpa ni la de su club de ineptos organizadores, como el tipo que pago millones a los grupos musicales, y así criticaban al Lobo Ex presidente de Xoxocotlan que se hizo rico organizando bailes, bueno hasta una gasolinera, hotel y casa en Puebla tiene el malvado.

 

La Guelaguetza si se le puede llamar así bien podría pasar a la historia por ser víctima de un nuevo y desconocido trastorno de personalidad: el síndrome de Guelaguetza”.

 

Un síntoma más: lo organizaron priistas, lanzarse a piscinas vacías y aceptar que con los mismos podrán recomponer y postular por un partido que no tiene vida, es cadáver, con estas acciones lo acaban de enterrar.

La Editora General del diario que me provoco todo esto  un diario que tiene pocos años  de vida se entrega  contra la persona de una autoridad tal cual en las más corruptas le acaban de poner una manta en un puente peatonal que le dice que es un perro, una víbora y un largo etcétera, como que aun con mi problema con el Alemán, no recuerdo  que algún presidente municipal haya recibido tal trato.

 

Un periódico como el del suscrito que nunca está tranquilo, de hecho tiene que haber tenido resbalones, cometido errores, haber permitido que sus fobias y sus filias interfieran en la labor del periodista. Eso se entiende, y por ello la imagen de Diario Expreso Oaxaca es aún sólida y respetada en algunos sectores de nuestra sociedad. Porque además en su directorio y en sus páginas hay nombres de gentes que califican de largo para decentes, coherentes y mesurados.

 

 Por eso yo estoy seguro de que las cabezas de la ORGANIZACIÓN PERIODISTICA OAXAQUEÑA (APO), ha superado la crisis que tuvo por un infortunado incidente con un miembro bisoño,  hoy, lo que más quieren es  zafarse de la prima insurrecta que tanto impacto negativo viene causando desde que se incorporó el conflictivo, con más de 40 años de vida la APO, vive, respira y cualquier doctor le diagnosticara muchos años más de vida.

 

Sin duda que Alejandro Murat tiene –después del éxtasis de pueblo—mucho trabajo tendrá que reajustar su equipo y tener cuidado con los corruptos que están a la vera del camino listos para el zarpazo, recordemos que ya no existe el PRI, y las alimañas buscan refugio más, el que destrozo ese instituto político que hasta de nombre piensa cambiar, dicen que “ perro que come huevo aunque le quemen el hocico” así que deseamos suerte al ejecutivo estatal porque viene “ya sabes quién” y podría darse el anhelado interinato. Digo yo nada más digo, con eso del alemán se me olvidan las cosas, hasta aquí por hoy mis caros lectores, Sayonara.

  

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