RADIOGRAFÍA POLÍTICA De: Aquiles Cruz Ramales ¿Es respetable explotar? ¿Es respetable tiranizar? Comité sindical se despoja de la piel de oveja y enseña los colmillos,

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La terrible crisis económica por la cual atraviesa no únicamente la capital, pues en las regiones donde operan los incondicionales del comité sindical burócrata hay necesidades que  contrastan  con la conducta de los traidores miembros del comité saliente donde reinan la abundancia y el bienestar, ha dado lugar a que los trabajadores reclamen el aumento de sus salarios, porque los que actualmente obtienen por su trabajo no les bastan para cubrir las necesidades más imperiosas de la vida.

El “aumento”, expedido hace unos tres meses por el gobierno, no tiene aceptación en el mercado, se ha perdido el poder adquisitivo y todavía los integrantes de ese clan, liderado (supuestamente) por el pinocho intentan decir que “lucharon” por ese aumento, ¡bah!, resulta que con él no pueden obtener lo necesario para su subsistencia y la de sus familias, porque el gobierno Muratista ha tomado la medida a los corruptos y saben que pueden meterlos a la cárcel por desvíos y venta de bases .

 La depreciación del valor de los sueldos está acorde con los aumentos del gas, la gasolina, el huevo, las tortillas, y;  el pinocho que obedece al pelón Rosas  como pintorescamente los ha bautizado las bases y el pueblo, ese pueblo que está enterado de cómo han robado y manejado a su arbitrio el sindicato y se han enriquecido brutalmente  ha dado como resultado la extrema miseria de los trabajadores que tienen la desgracia de pertenecer al tristemente sindicato burócrata.

los sindicalizados acordaron solicitar de los miembros del comité cuentas claras de sus cuotas, de el porque se niegan a convocar a una asamblea general, pero solo han recibido negativas o un silencio cómplice de todos y todas las personas del comité que descaradamente intentan dejar un comité que les cubra las espaldas, otros corruptos porque solo asi se pueden aliar con quien ha robado a los trabajadores y lo peor, ha permitido que se pierdan derechos y prestaciones adquiridas con anterioridad, bueno ni eso pudieron o no quisieron defender.

Los sindicalizados del STEPEDICEO tomaron la iniciativa, y enviaron a los traidores un ultimátum para que accedieran a sus demandas, con la amenaza de declarar el paro general de los trabajos en caso de negarse a satisfacerlas Todo hombre honrado vio con simpatía las demandas de los trabajadores del gobierno del estado, menos Juan Rosas, porque es un bandido, y los del comité, porque no son hombres: son aves de rapiña voraces, crueles, incapaces de sentir piedad ni remordimiento.

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Y mientras los pechos obreros se hinchan con la esperanza de un átomo de justicia para ellos; mientras en las pobres viviendas las familias proletarias comentaban la acción de los sindicatos de la que esperaban que resultaría un bocado más de pan para los padres envejecidos y los tiernos niños, o unos metros de manta para cubrir las desnudeces de los seres queridos que forman el hogar, Pinocho convocaba a sus lacayos en la Prensa y los reunía para ordenarles el comienzo de una campaña de oprobio contra la clase trabajadora, campaña que le serviría para preparar la opinión de una manera favorable a los atentados que más tarde iba a cometer en las personas de las planillas inteligentes, de los que más se han distinguido por su actividad en las luchas contra el capitalismo.

Alejandro Murat como gobernante, tenía que resentir las exigencias de los trabajadores para con sus patrones., como todo gobernante, tiene que ser el apoyo leal del capitalista. Así, pues, su Prensa, la que él paga con el oro que es el sudor y la sangre de los trabajadores; aquella misma Prensa cuyos alardes libertarios sirvieron para formarle una aureola de obrerismo, se volvió airada contra los trabajadores.

 Ya no era como en la campaña la obra de los oprimidos, de los hambrientos, de los miserables como lo proclamaron a voz en cuello los propagandistas del Muratismo antes de que éste fuera reconocido como gobernante de Oaxaca por la burguesía estatal. Ahora la Revolución era la obra de todas las clases sociales, como si los explotadores hubieran sufrido opresión y miseria; como si el hacendado, el industrial, el comerciante, el proletario y el banquero hubieran sufrido la desnudez y el hambre de los hijos del pueblo; como si los parásitos hubieran recibido en sus lomos los dardos del sol y los garrotazos del capataz; como si las hijas de la burguesía hubieran sido las pupilas de los burdeles, y carne burguesa la que se pudría en los presidios, en los cuarteles o pendiente de una soga en las ramas de los árboles…

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Desvirtuando el origen y la finalidad de la elección ahora están inmersos en una pugna en la Junta de Arbitraje para los trabajadores al servicio del gobierno del estado JAESPO, donde seguramente se hará justicia y se repondrá la elección que fue una burla a las bases y por esa razon ni elecciones hubo, unas maniobras burdas guiadas por la desesperación al mirar como siete corrientes sindicales se unen para derrotar a los traidores verdes que quieren proteger a los bandidos, a esos espurios que han caminado en la ilegalidad.

            Extraña teoría esa que asienta “Panorama Político “la revista  asalariada, en su afán de justificar la tiranía y corrupción de los pillos que están por irse a sus casa porque con qué cara regresarían a sus lugares de trabajo si traicionaron y perjudicaron a sus propios compañeros, con pseudo periodistas que solo lamen la bota del amo, no ejercen un periodismo con ética y como mandan los cánones.

Falsea la verdad de manera tan lastimosa, con tan poco seso, que queda en ridículo, porque las publicaciones deben estar fundadas y escritas con el estilo que da la experiencia, no son el resultado de un acuerdo tenido por todos los elementos coludidos en el pillaje y venta de bases, sino el producto del descontento y de la desesperación de uno de los elementos nacionales sobre el cual pesa otro elemento que lo explota y tiraniza. Mal pueden armonizarse elementos que están en pugna. No fueron los hacendados, los industriales, los banqueros, los ricos los que se levantaron en armas, sino el pueblo pobre, el peladaje, la plebe, contra sus opresores los ricos y los gobernantes. ¿Qué armonía puede ser posible entre los dos elementos: el que explota y el que sufre la explotación, el que tiraniza y el que sufre la tiranía? ¡Ninguna!

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No pueden, pues, haberse concretado pobres y ricos para hacer la exigencia de rendición de cuentas, ni se concertarán jamás. Entre las dos clases sociales: la de los trabajadores y la de los parásitos, no debe haber otra cosa en común que el odio recíproco, y la Revolución sólo habrá cumplido su misión cuando la clase parasitaria, la clase burguesa haya dejado de existir, no antes. La Revolución mexicana no es “constitucionalista”; eso es un embaucamiento. La Revolución es social porque ha sido el resultado de la desigualdad económica, y, por lo tanto, política y social del proletariado mexicano.

No han querido persuadirse de que ellos son UNA PARTE PEQUEÑA DE LA SOCIEDAD (con minúsculas en el original) y que ésta no sólo existe para ellos, pues que hay otras clases cuyos intereses no les es lícito violar, porque sus derechos son tan respetables como los suyos (sin la clase trabajadora no habría sociedad burguesa ni Estado).

El trabajador puede pasársela, y espléndidamente, además, sin el burgués, sin el empleado público, sin el gobernante, sin el clérigo, sin el militar. Sin ese comité que debería ser defensor y no corruptor, En cambio estos parásitos no pueden existir sino a condición de que haya quienes trabajen para que ellos puedan vivir.

Si es pequeña la parte de la sociedad que representa la clase trabajadora, en vez de servir esa circunstancia para denigrarla y menospreciarla, debería servir para que todos los hombres de corazón se preocupasen por emanciparla de la garras de la explotación y de la tiranía, al considerar que esa pequeña porción social tiene que soportar el tremendo peso de los que no producen nada útil. Por lo demás, es un insulto a la justicia afirmar que la clase parasitaria, la que nada produce, la que vive a expensas del sacrificio de la clase trabajadora, tiene derechos tan respetables como las de ésta. ¿Es respetable explotar? ¿Es respetable tiranizar?

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