Radiografía Política De: Aquiles Cruz Ramales .Se libran burócratas de comité corrupto

AQUILES
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En la burocracia Estatal oaxaqueña, sucede tal como decía “Cantinflas”: “Ni están todos los que son, ni son todos los que están”. Hay muchos apuntados en las nóminas como empleados de confianza.

Pero ni a eso llegan. Y otros sin la calificación, sí lo son… con menos sueldo. Según los sabedores de estos tejes y manejes, desde hace años brotó y se mantiene “…una descripción vaga e imprecisa del puesto y las funciones”. Eso ha provocado un desbarajuste laboral. Resbala en lo ilegal. De repente, Fulanito está comisionado a tal oficina como empleado de base. Luego aparece en otra, catalogado de confianza. O al revés.

Por eso, desde hace cinco meses, expertos iniciaron y terminaron un estudio. Esto me lo comentaron cercanos al Secretario de Administración, Licenciado Javier Villacaña Jiménez. Les oí con atención: “Ya existe un plan para colocar a cada empleado en su lugar”. Hasta explicaron cómo especialistas espulgaron caso por caso. Nombre por nombre. “Estos son, en realidad, empleados de confianza y éstos de base”. Incluyeron a todo mundo. Nadie se les escapó. Naturalmente, la burocracia desconoce este documento.

 Pero fui informado sobre la intención simple y única: regularizar todo legalmente. Nada de más. Me imagino que seguramente, muy pronto iniciarán pláticas con líderes burócratas. “Pero será en buen plan. Nada de pleitos. Los jefes esperan que no haya ‘periodicazos’ y todo se lleve en calma”, me dijeron los informantes. Esto vendría a ser un cambio con el nuevo comité que entrara en funciones en unos días ya que finalmente se sacudieron a los tramposos y corruptos, aunque andan dando patadas de ahogado en lugar de tramitar su amparo.

De cualquier forma, este asunto tiene sus bemoles. Para empezar, debe leerse la Ley del Servicio Civil. Según su Artículo Sexto: “La categoría de los trabajadores de confianza, depende de la naturaleza de las funciones desempeñadas y no de la designación que se dé al puesto. Son funciones de confianza, las de dirección, decisión, administración, inspección, vigilancia y fiscalización cuando tengan el carácter general; y las que se relacionen con trabajos personales de los titulares de las instituciones públicas”. Y el Artículo Octavo: “Son trabajadores de base los no incluidos en el Artículo Quinto, en relación con el Sexto, siendo por ello inamovibles, adquiriendo el derecho a la estabilidad no solamente dentro de las autoridades públicas, sino en el puesto específico para el que fueron nombrados”.

Pero, desde hace años, esto no se respeta en la burocracia estatal. Unos cobran como empleados de confianza sin serlo. Otros de base, trabajan sobre cuestiones administrativas, inspección, vigilancia y fiscalización. Entonces su situación está “en el aire”, aunque sindicalmente protegidos. Por ello suceden dos cosas: a los de confianza no se les puede remover libremente pero, en la práctica, tampoco a los de base, aunque están desempeñando claramente funciones de confianza. Las costumbres en la burocracia han llegado a tal punto, que existen cerca de 300 categorías. Aparte, hay “empleados de contrato/ confianza” y “empleados de contrato / contrato”.

Uno de los primeros pasos del nuevo comité será sentarse a: considerar como empleados de confianza a todos los administrativos. Aquellos con acceso a información confidencial, de vigilancia o fiscalización. El criterio es muy claro: el manejo de cuestiones delicadas, no puede estar en manos de cualquier empleado sindicalizado. En algún momento pueden utilizar, comunicar o “filtrar” a los periodistas. Al adquirir la etiqueta de confianza, entonces deberán ser leales a su jefe y, si no, despedidos sin las ventajas de un trabajador de base.

Otro caso que me comentaron: los empleados de informática. Por su capacidad, saben todo el movimiento  a través de las computadoras. “Fueron empleados por administraciones Gabinistas, están todavía en esos puestos”. La consideración de los expertos laboristas es sencilla. Podría darse el caso: algunos o varios, informar a sus antiguos patrones sobre movimientos realizados por la nueva administración priista. Indudablemente, existe desconfianza, pero el objetivo de los expertos analistas no tiene ribete político: se responsabiliza al empleado de confianza por su trabajo.

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 Y precisamente para no ir contra la Ley del Servicio Civil, es muy posible que la secretaria del ramo junto con el comité entrante  presente alguna iniciativa al Congreso del Estado. Buscará reformar para organizar. Con ello, ubicar a cada empleado en su lugar. Darles categoría. Me informaron: de lograrse esto, serviría también para que cada burócrata reciba un sueldo justo.

 La Ley del Servicio Civil es muy clara: “A trabajo igual desempeñado en el puesto, jornada y condiciones de eficiencia también iguales, deberá corresponder salario igual. Y el salario correspondiente a las distintas categorías de los trabajadores, deberá ser uniforme en todas la autoridades públicas”. Actualmente, no sucede así. Por eso los expertos consideran un grave riesgo: en la próxima revisión de contrato colectivo de trabajo, podrían reclamar la nivelación de los salarios.

Otro punto clave, es el de trabajadores de empresas descentralizadas municipales. Fueron contratados o están laborando de acuerdo a la Ley del Servicio Civil de los Trabajadores al Servicio de los Poderes del Estado, Municipios e Instituciones Descentralizadas del estado de Oaxaca. Es una gran falta, deben regirse a la Ley Federal del Trabajo. Está muy claro: encuadran en el apartado “A” del Artículo 123.

En fin, todo esto tiene otro objetivo tan o más importante: en  las últimas administraciones municipales, les dio por “autoliquidarse” con elevadas cantidades. Se descubrieron casos. Amigos empleados por cierto  funcionario. Ni siquiera completaron tres años trabajando, más les indemnizaron como si hubieran laborado doble o triple de tiempo. Al terminar el trienio Gabinistas, 200 personas se “autoliquidaron” con cerca de 20 millones de pesos. Si tal pago hubiera sido según la ley, se tomaría como base el salario mínimo vigente al doble.

Entonces, la reorganización que se pretende tiene tres objetivos. Colocar a cada quien en su lugar. Evitar las famosas autoliquidaciones millonarias. A la hora de jubilaciones, que gocen de ella justamente. Sucede en la realidad. Quienes llegaron y se fueron con los últimos  tres o cuatro administraciones, dejaron el empleo retacándose los bolsillos.

. Por eso con el tiempo se ha dado todo ese desbarajuste. Unos ocupan puestos que no les corresponden. Otros reciben sueldos injustamente. Por ejemplo, se descubrió un cargo muy repetido: “Auxiliar Administrativo” o “Auxiliar de Confianza”. Sin duda, la gran mayoría nombrados más por amistad que méritos. Mañana le seguimos… animo , sayonara

 

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