¿Y qué debe hacer el PRI?

y-que-debe-hacer-el-pri

PARACAÍDAS

Rogelio Guedea

Les voy a decir qué debe hacer el PRI luego de la estrepitosa (y bien merecida) derrota que sufrió en las pasadas elecciones, donde el otrora partido hegemónico (que había regresado luego del doble fracaso panista presidencial) se convirtió en un puñado de cenizas, perdiendo prácticamente el control del país y, en lo local, el control del Estado.

En nuestra entidad, ya lo vimos, el PRI fue subyugado: quedó con dos pequeñas alcaldías (que no sirven ni para trinchera de la más mínima revuelta social) y continúa con el poder estatal, ahora tambaleante. El Congreso quedó en manos prácticamente de la coalición “Juntos Haremos Historia”, llena por dentro de minas, y el resto de los municipios fueron repartidos entre la mencionada coalición lopezobradorista, el PAN (con dos municipios: Comala y Cuauhtémoc) y Movimiento Ciudadano (también con dos: Villa de Álvarez y Colima). El PRI lo que tiene frente a sí, dicho sea esto literalmente, es un llano en llamas. 

La pregunta que en este momento deben ya estarse haciendo los priistas ante este aciago escenario es: ¿qué vamos a hacer? Es muy sencillo: lo primero que deben hacer los priistas, bajo la guía del gobernador, quien históricamente ha representado al militante de mayor jerarquía en un partido (en este caso al PRI, quien siempre ha gobernado), es no tener concesiones consigo mismos.

¿Qué significa esto? Dejarse de justificaciones, dejarse de autocomplacencias (que si la ola López Obrador, que si la ola de Cuyutlán, etcétera) y actuar en consecuencia y de acuerdo a la realidad que viven. Si actúan metodológica y sistemáticamente, tres frentes requieren inmediata atención: el primero es el del gobierno estatal (el gobernador y su gabinete), el segundo es el del PRI estatal y sus filiales municipales, y el tercero es el de los ediles priistas que gobernarán en breve en Minatitlán y Coquimatlán. 

Con respecto al gobierno estatal, lo que debe saber el gobernador es que, más que incapaz, lo que tiene es un gabinete (en su mayoría) carente de todo entusiasmo, sin energía, con ganas de que la lancha navegue en el río pero sin remar, y si se rema se rema nada más para llevar agua cada cual a su molino.

El gobernador necesita, por tanto, renovar su gabinete, empezando por el secretario general del Estado, quien pese a la experiencia política que tiene es contraproducente para su gobernanza. Si la seguridad es tema prioritario, entonces se requiere un fiscal capaz y no un fiscal carnal, se requiere un plan de seguridad acorde a la negra realidad colimense.

Si la salud es también prioritaria, entonces se requiere un secretario sensible y conocedor de las necesidades más apremiantes de nuestra entidad. Si la educación es otro eje toral, entonces apoyar más al secretario actual del ramo, que lo está haciendo bien pero está maniatado por la terrible realidad financiera que vive la institución. Etcétera. Etcétera. 

Con respecto al PRI estatal y sus filiales, más sencillo aún: se requiere remover ya a Rogelio Rueda, quien se ha convertido en un lastre para su partido (sobre todo porque su figura representa todo aquello por lo cual el PRI está en la situación que está) y elegir a un dirigente sin tacha, o con los menos negativos posibles: joven, con visión, capaz y con sensibilidad y empatía ciudadana. Entre más se retrase este cambio, peor será para los rojiblancos (tanto su élite como su base). 

Y con respecto a los municipios que gobernará el PRI, no hay otra salida: tienen que hacer un buen trabajo, dejarse de truhanerías, enfocarse en las prácticas de bienestar social y administrar muy bien los recursos del pueblo, nada de empezar a pensar en las sobadas prácticas de cooptación del voto para retener el poder en tres años, etcétera, que ya vimos que no funcionan. No: hacer un buen trabajo, esa es la única forma que les permitirá perpetuarse. 

Que salgan, pues, los priistas de la obnubilación y que entiendan que renovarse (pero renovarse de verdad, sin oratorias) es la única forma que les permitirá levantar un dedo en las elecciones de 2021, en donde –como van las cosas- tal parece que la ansiada alternancia gubernamental en Colima va, por fin, a cristalizar.

Rogelio Guedea

rguedea@hotmail.com

Advertisements